Supongo que soy un héroe,un mártir o un verdugo desconocido. Pensar no me salva, y actuar, menos. Todo a mi alrededor, harto conocido, me abruma, me desespera, me cansa y finalmente, me desgasta. Añoro los cambios regulares, mas pienso, cuidado con lo que deseo, porque puede que se cumpla.
El sol no sabe que existo (ni que existe), y sale y se pone como todos los días. Jamás se resolverán los enigmas ausentes, sin respuesta, hago el ridículo al rumiarlos como un animal racional, pues este no puede (ni podría?) hacer otra cosa. Deliro a distintos niveles, ante lo "bueno" y ante lo "malo", todo tan caprichoso como subjetivo, momentáneo, efímero (y tan pesado...). Tanta carga, tantas cosas...
Elijo el exceso despreocupado (me rindo), indiferente, qué otra cosa podría hacer, un ser sin objetivos auténticos, propios, pues todo es heredado y transmitido, y la pasión es una causa más, una consecuencia más, puro egoísmo destructivo y desaprensivo, sin conciencia más allá de sí mismo. Nunca pensé en llegar hasta aquí, y menos por voluntad propia. Quisiera haberme alimentado de algo mejor, más lineal y producente, haber sido el sano bueno y triunfador que esperaba, el típico cumplidor, admirable, tan perfecto que casi es vacío, pero no ha sido así.
En realidad es como si hubiese sabido en el fondo que era mentira todo en lo que creía, ya que jamás imaginé en profundidad, hasta las últimas consecuencias, nada concreto, nada completo. He llegado hasta aquí y debo asumir mi culpa para alcanzar mis logros esperables, el legado de mis habilidades, el precio físico de mis aptitudes casuísticas. Soy amoral y seré siempre amoral, por ser un cobarde, por imitar(o asumir, o negar) la pérdida como los demás, como otro más, formas que se sumergen en el tiempo, y desaparecen (o se nos ocultan), pues este es como el agua; en él todo se disuelve, y fluye, a saber cómo o hacia dónde (algo seguro, por lo menos).
El peso es algo más que carga, que carga física me refiero. Todo está tan forzosamente apretado que casi se desencaja y estalla en el vacío hueco, sin nada!! sin nada más!!! Y no dejo de preguntarme que puto sentido tiene el desgaste, o el gaste, simplemente. Joder, no hago más que frustrarme y compadecerme para que otros imiten mi sensibilidad insegura, mi seguridad incierta, asco de mi mismo por no saber expresar mejor el honroso desconocimiento, la digna (o quién sabe, indigna) ignorancia. Hasta los cojones estoy de vaciarme sobre la nada, maldita nada (eso mismo, no habría nada más bajo?). Odio vivir en la duda destructiva, sólo aspiro entretenerme hasta conseguir por fin, algo puro, y plantarme en ello. Os juro que no deseo nada más.